1 de junio de 2008

Inteligencias múltiples


Se puede suspender matemáticas y ser inteligente

La religiosa Monserrat del Pozo, experta en inteligencias múltiples y directora de un colegio puntero de Barcelona, no tiene ninguna duda sobre eso. Defiende que cada niño desarrolla un tipo de inteligencia y que es capaz de aprender cualquier cosa si encontramos cuál es su punto fuerte.

La madre Mon­serrat detalla que hay ocho dife­rentes y que la escuela tradicional sólo trabaja dos, la lógico-matemática y la lingüistico-verbal. La experta catalana, que ha intervenido este fin de semana en un congreso de la Fundación Nuevas Claves Educativas en Vitoria, anima a las escuelas a que sean ágiles y se acerquen a los niños para dar con sus for­talezas cerebrales.

-¿Tenemos muchas inteligencias?
Un investigador de Harvard estudió los tipos de inteligencia y descubrió que eran ocho: la emocional, la relación con los demás lingüístico-verbal, lógico-matemática, visual-espacial, musical, corporal y naturista. Y las localizó en diferentes partes del cerebro. Eso permite que hayamos creado una serie de acti­vidades basadas en las diferentes inteligencias para que el alumno sea capaz de comprender cual­quier cosa que le expliquemos.

-¿Cómo?-
En las aulas hay que trabajar todas las inteligencias, utilizar sus fortalezas cerebrales para avanzar con éxito en sus estudios, sacarles adelante. Puedo enseñar la Segunda Guerra Mundial o el sustantivo por medio de un cómic o con la música.

-¿Los colegios saben esto?
-La escuela tradicional hasta ahora sólo ha trabajado dos, la lógico-matemática y la lingüístico-verbal. Sin embargo, con la reforma educativa se camina hacia un sistema más adecuado, de aprendizaje de competencias.

-La emocional, la de relación con los demás…, ¿Todas contribuyen al éxito escolar?
-Las inteligencias emocionales te ayudan a conocerte, a sacar partido de ti mismo, a saber empezar otra vez cuando fraca­sas. Te educan desde el fracaso, a encajar situaciones, a la resolu­ción de problemas.

Exámenes a la carta
-Vamos, que se puede suspender matemáticas y ser inteligente. Por eso muchos niños fracasan en la escuela y de mayores tienen un gran éxito profesional.
-A esas personas el sistema de enseñanza no les dio la oportu­nidad de trabajar todas sus inte­ligencias para poder aprender.

-En su colegio se utiliza este méto­do. ¿En que se nota la diferencia a simple vista?
-En el aula se trabaja en grupos cooperativos pequeños. Puede ver niños en los pasillos haciendo cualquier tipo de actividad.

-¿Como integran la diversidad, diferentes capacidades, inmigración, problemas de aprendizaje?
-Por medio de esos grupos muy pequeños, que hacen un trabajo muy autónomo y a su ritmo. Cada niño tiene una fortaleza y se ayu­dan entre ellos a explicarse las cosas, a entenderlas. El profesor debe dar unos temas concretos pero se organiza según las nece­-sidades de sus alumnos.

-¿Ha encontrado también armas para mejorar la convivencia?
-La vinculación que se crea con el trabajo cooperativo es muy importante, creemos que eso ayu­da a respetarse, a evitar el acoso, el bullying… Se crea una inter­dependencia porque saben que su nota depende de la del otro.

-¿Y los exámenes?
-Damos al alumno muchas posi­bilidades de examen. Pueden ele­gir hacer una redacción, un test, un examen entre varios, una expo­Sición con ‘power point’, un vídeo o’ completar las viñetas de un cómic. También se responde así a la diversidad. No puedes decir: todos debéis saltar 1,70. No. Hay que alcanzar unos mínimos, pero si al alumno no le gusta el examen tradicional les das otra opción consejo a los profesores.

-Deben tener la suficiente agili­dad para descubrir las fortalezas del niño.
-El maestro tiene que ser consciente de que, por ejemplo, plantea la clase para una inteligencia lingüística y que con muchos niños no sirve. Hay que organizar la clase para que estén en danza todas las inteligencias.

-A veces es difícil con algunos alumnos…
-El niño pueden cambiar, no es tu enemigo. Construye con él un espacio en el que pueda desarro­llar sus capacidades. Y para des­cubrir sus fortalezas debes tener un conocimiento muy profundo de él. ¡Hay que acercarse a ellos!.

FUENTE:
MARTA FDEZ. VALLEJO BILBAO, m.f.vallejo@diario-elcorreo.com
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