11 de diciembre de 2015

Visita al Festival de Cine de Gijón 2015

El día 26 de noviembre tomamos un autobús rumbo a Gijón, para participar como jurado de la sección “Les enfans terribles” del Festival de Cine que se celebra todos los años en esa ciudad asturiana. Fueron alumnos de varios grupos de 3º de ESO, junto con los profesores LuisMa y José Francisco.


El viaje fue un preludio de lo que nos íbamos a encontrar: agua y más agua. Llegados a Gijón, teníamos cita para ver las Termas Romanas de Campo Valdés, que resulta que están cercanas a la zona del puerto de Gijón. Las Termas se descubrieron a principios del siglo pasado, pero no fue hasta casi finales de siglo que se se habilitaron para que el público pudiera verlas y aprender esa faceta de la vida romana que aparece en algunas películas: las salas de ejercicios, de masajes, de baños en agua templada, caliente y fría…



Pero antes de entrar a las Termas nos dio tiempo para dar un paseo por el parque que está al lado, llamado del Cerro de Santa Catalina. Presidiendo este promontorio que en otra época se utilizó como batería de cañones para defender el puerto, se había erigido una colosal obra de nuestro escultor Chillida. Resulta realmente sorprendente su forma, con una apariencia que cambia según nos acercamos a ella. Al estar cerca del mar, cuando uno se sitúa en el centro de la escultura, se percibe magnificado el sonido de las olas, en un efecto buscado también por Chillida. El caso es que nos pusimos pingando en el paseo, ya que no paraba de llover.

"El elogio del horizonte", Eduardo Chillida. Parque del Cerro de Santa Catalina, Gijón (España)
Después de comer nos desplazamos en autobús hasta la Ciudad Universitaria de Gijón, donde está una de las sedes del Certamen cinematográfico. Dentro de un magnífico edificio (más grande que el mismísimo Palacio de El Escorial), accedimos a una sala para realizar uno de los talleres que tenían preparados para realizar con alumnos. Pasamos un gran rato agradable participando de las distintas opciones que nos propusieron, enfocadas a conocer mejor las técnicas cinematográficas.


Ya por la noche regresamos a Gijón en autobús y dimos otro paseo hasta llegar al hotel, donde cenamos todos juntos. Después de repartir las habitaciones, ¡vaya lío!, nos pusimos a descansar; no sin antes comentar entre nosotros lo que habíamos experimentado.

Plaza del Mercado, Gijón
Al día siguiente, el 27, habíamos quedado a las 8.00 h. para desayunar (madrugón aunque no fuéramos a clase) abajo del hotel. Luego tomamos de nuevo el autobús para ir a la Ciudad Universitaria. ¡Qué cantidad de gente había! Resulta que llegaban autobuses con chicos que también participaban como nosotros de jurado en el certamen. Os lo explico: en cada una de las dos películas que visionamos, nos daban antes de la proyección una ficha para que rellenáramos en función de cómo valorábamos las películas. Nos dijeron que nuestra opinión era muy importante, porque con esas fichas al final se determinaba quién era la película ganadora de la sección a la que pertenecían las películas que veríamos; a la sección del Festival en la que participábamos la llamaron “Les enfans terribles”.

Universidad Laboral, Gijón
Primero vimos la película “Dessau Dancers”, sobre unos jóvenes en la exigua República Democrática Alemana a los que les gustaba mucho bailar “break dance”, y lo que tuvieron que luchar para conseguir que se valorara su esfuerzo y valía. Después de un breve descanso fuera, en el gran patio, entramos de nuevo para ver la segunda película, “El niño invisible”. Esta película trataba temas como el acoso escolar, la relación de un niño con su madre separada, un amor entre adolescentes, un grupo mafioso del crimen organizado y, para rematarlo todo, una supuesta capa que daba un poder especial al que la llevaba… 

 

Hay que decir que las películas se proyectaban en lengua original subtituladas en castellano, con lo que teníamos que leer continuamente. Sin embargo, no nos costaba mucho, porque daba tiempo para leer y ayudaba que los actores eran muy expresivos. Las dos películas nos gustaron mucho: a algunas más la primera y a otros más la segunda, pero con ambas disfrutamos mucho y también aprendimos cosas.

Ya por la tarde regresamos de nuevo al centro de Gijón para dar un último paseo y aprovechar para comer. Después de la comida quedamos para recoger nuestras cosas en el hotel y, desde allí, tomamos nuestro autobús para volver a nuestra querida Cantabria.

Todo fue bien menos el tiempo, que no acompaño para nada. Disfrutamos mucho y también aprendimos y tuvimos experiencias distintas a lo que solemos hacer en clase. ¡Qué más se puede pedir!

Os dejamos a continuación una galería de fotografías:



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